Visite también: hechizos de amor en luna llena

El hechizo  para el marido no buscar otra
La cuestión entera reside en este punto: actuar de modo que no tenga que buscar otra. ¿Cómo? El marido es suyo, usted debe conocerlo y saber lo que el
agrada. Es sólo no dejar que vaya a buscar lo que le agrada allá afuera. Si quieres El hechizo para ayudar, hay muchas de ellas. Una de las más eficientes y la siguiente:

Además de estar siempre atenta a su marido, demostrando constantemente cuánto lo ama y lo necesita, pero de una forma agradable, sin ser “pegajosa”, cada viernes, antes del sol nacer, mezcle un poquito de azúcar con bolitas de miolo de pan, después coloca en un platillo blanco, donde ya estará depositada la fotografía de su amado maridón.
Lleva todo a una ventana para tomar el sol que nace. Una vez que el sol haya salido todo por encima de la línea del horizonte, vaya esparramar el azúcar y la miel de pan alrededor de un hormiguero en su jardín.
Si vives en apartamento, esparce junto al pie de la cama del lado en que duerme. Deje por 7 minutos como máximo, después recoja y juegue en agua corriente.
Recordar siempre que al esparcir el corazón de pan endulzado, él debe ser puesto alrededor de la entrada del hormiguero y no dentro. Además, al jugar cualquier cosa en agua corriente, primero abra el grifo, deje que el agua empieza a escurrir y sólo entonces juegue lo que tiene que jugar.

El hechizo para el marido que tiene adicción y necesita ayuda
Decir que el vicio es sin vergüenza es cerrar los ojos a la industria de las tentaciones ya la acción de las fuerzas malignas. Quien está en el vicio quisiera no estar y de haber tenido, en el momento oportuno, la protección para no haber cedido a la tentación.
Tener un problema de estos dentro de casa es terrible y sólo con mucha fe se podrá quedar libre de él. Lo que es necesario, ante todo, es convencer a la persona a querer ayuda. Después de eso, buscar personas o instituciones especializadas. Para ayudar, sea cual sea el vicio, arreglar un vaso donde haya plantado espada de sierras. Cada día, por la mañana, lave las hojas de esa planta, recogiendo el agua en una cuenca. Utiliza para hacer el café y la comida que se servirán al marido.